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Viajeros de edad avanzada
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La esperanza de vida está aumentando, la edad de jubilación se retrasa y las personas mayores viajan más y más. Es esencial realizarse un chequeo médico antes de partir, ya que esto permitirá que médico y viajero juzguen si el viaje es viable. También permitirá verificar si todas las vacunas están al día y prescribir los medicamentos necesarios para tomar durante el viaje y muy especialmente si:
• Eres propenso a contraer resfriados, sinusitis u otitis
• Sufres una enfermedad crónica, especialmente: diabetes insulino-dependiente, asma, alergias, epilepsia, drepanocitosis, respiratorias, insuficiencia cardíaca o renal
• Estás siguiendo un tratamiento para el cáncer o inmunodeficiencia
• Sufres ataques de pánico (agorafobia o claustrofobia)
• Has sufrido recientemente una operación, en particular en el caso de la insuficiencia coronaria (angioplastia o una operación de bypass), glaucoma, desprendimiento de la retina, o una enfermedad del oído interno
• Sufres cólicos renales
• Siente dolores en el pecho
• Estás tomando un tratamiento prolongado
• No puedes subir escaleras sin perder el aliento
• Has sufrido un accidente vascular cerebral reciente
• Tu médico descubrió que tienes un latido irregular del corazón, que probablemente podría dar lugar a un desmayo
• Usas un marcapasos
En caso de enfermedad crónica o si tienes un historial médico complicado pide a tu médico que te redacte un informe médico, preferiblemente en inglés, que resuma tu situación (antecedentes, descripción de su enfermedad, los casos del pasado, los resultados de recientes ensayos, etc) y que mencione tu tratamiento habitual y su DCI. Nunca te separes de tu tratamiento habitual, ni siquiera en el avión. Lleva siempre contigo un duplicado de tu receta especificando el nombre internacional de cada uno de sus medicamentos: la DCI (denominación común internacional). Por ejemplo, el DCI de la aspirina es el ácido acetilsalicílico. De esta manera podrás reemplazar o encontrar rápidamente su equivalente en cualquier lugar.
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- Elección del destino
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Elige cuidadosamente el tipo de vacaciones. Volar o elegir un destino de vacaciones a gran altura, incluso en grandes ciudades como Ciudad de México y La Paz, podría provocar un desequilibrio y un problema de deficiencia cardiaca o respiratoria que normalmente está bien equilibrado y bajo control.
La diferencia horaria es un criterio importante que debe tenerse en cuenta a la hora de tomar ciertos medicamentos como la insulina. Haz que tu médico te explique la mejor manera gestionarlo.
En los países tropicales, la deshidratación relacionada con temperaturas excesivamente cálidas, puede ser muy grave. Es esencial que adoptes prácticas y estrictas medidas de higiene -lávate regularmente las manos con agua y jabón, bebe sólo agua mineral embotellada, bebe al menos 2 a 3 litros de agua al día, pela todas las frutas, no comas verduras crudas, mariscos, comidas recalentadas y carne cruda.
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- Vacunas
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Durante la visita preparatoria, asegúrate de que tu médico revisa la cartilla de vacunación, especialmente para las vacunas estándar y aquellas que están más relacionadas con tus planes de viaje. Todos los viajeros deben tener al día las vacunas del tétanos, la poliomielitis y la difteria. Otras vacunas dependerán del destino y las condiciones de viaje. Aunque no es obligatorio por ley, la vacuna contra la fiebre amarilla es indispensable si planeas viajar a una región endémica (África tropical, América del Sur). Si es necesario, ponte en contacto con la clínica más cercana para la vacunación.
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- Prevención de la Malaria
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Es de suma importancia que conozcas los riesgos de la malaria y cómo evitar ser picado por mosquitos. Tu médico te proporcionará toda la información necesaria y te recetará un tratamiento preventivo adaptado a tu situación particular.
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- Durante el viaje
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El desarrollo de los síntomas de la flebitis es probable, especialmente durante viajes prolongados en un autobús o avión. No te quedes parado durante mucho tiempo y bebe agua regularmente, al menos un litro cada cuatro horas. Si no puedes levantarte y caminar con frecuencia, no dudes en hacer algunos ejercicios en tu asiento para trabajar los principales grupos musculares inferiores del cuerpo, las pantorrillas y los muslos. A continuación realiza respiraciones largas y lentas. El uso de medias de descanso puede ser muy útil durante los viajes largos y de hecho es necesario si tienes venas varicosas o problemas de circulación. No te excedas en la ingesta de alcohol, ya que acelera la deshidratación y la aparición de problemas vasculares.
Una vez que hayas llegado, sigue las instrucciones habituales: lavarse las manos frecuentemente, evitar los baños o caminar en aguas estancadas y protegerse del sol y los mosquitos.
Si tienes cualquier problema durante el viaje, no esperes a llegar a casa para consultar a un médico. El médico de tu empresa de asistencia está disponible para resolver cualquier pregunta o duda que puedas tener sobre tu salud.
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