Seguro de impago del alquiler, el sustituto del aval bancario

Las antiguas fórmulas de protección frente a unos inquilinos morosos han sido sustituidas por el seguro de impago del alquiler

Hasta hace apenas unos años el aval bancario era la fórmula exigida por muchos propietarios para proteger un inmueble en alquiler. Incluir esta figura en el contrato de arrendamiento suponía garantizar el cobro de las mensualidades pendientes en el caso de que el inquilino dejara de pagar.

Sin embargo, la evolución del sector, la situación de crisis y la aparición de herramientas más efectivas para salvaguardar la integridad de la propiedad han hecho que, poco a poco, esta  figura haya ido perdiendo posiciones.

La contratación de un seguro de impago de alquiler se ha convertido en un recurso alternativo al aval bancario que, al margen de suponer el abono de rentas no satisfechas por los arrendatarios, incluye una serie de   coberturas extra muy atractivas para quienes no desean comprometer el estado de sus viviendas.

Ventajas de un seguro de impago frente a un aval bancario

Un aval bancario supone una obligación para el inquilino y es que, pese a ser una figura destinada a proteger, principalmente, los intereses del propietario, es el arrendatario quien ha de solicitarlo y hacerse cargo de las comisiones o gastos derivados de su aprobación y/o ejecución. Lo habitual es que las entidades financieras requieran que el inquilino disponga del capital solicitado para el aval bancario de modo que, a la hora de otorgarlo, el montante correspondiente al mismo quede inmovilizado.

Esta condición es la que, en principio, permite que el arrendador pueda ejecutarlo siendo el banco quien asume el abono de las cuotas impagadas. Aunque, a priori pueda parecer sencillo, si tus inquilinos han dejado de pagar, habrá de acreditar la situación para poder cobrar tu dinero a través de la entidad financiera y eso, en ocasiones, resulta complicado.

El seguro de impago del alquiler representa ventajas notables con respecto a la figura del aval bancario. Además de garantizar el cobro de las rentas (las mensualidades a abonar en el supuesto de imago se determinarán en el momento de la contratación de la póliza), te permitirá tener cubiertas otro tipo de eventualidades tales como la reparación de daños por actos vandálicos en la vivienda, defensa y asesoramiento jurídico en caso de impago o los  gastos de cerrajero y cerradura por desahucio, entre otros.

Más que un gasto, la contratación de un   seguro de impago representa una inversión y, siempre puedes repercutir su coste en el alquiler para que no suponga una merma en tus ingresos por el arrendamiento de tu vivienda.

Principales ventajas del seguro de impago

Control por parte del arrendador: tú elijes qué y cómo quieres tener cubierto

Mayores coberturas: frente al abono de cuotas impagadas que garantiza el aval bancario, el seguro de impago incluye además otra serie de garantías para salvaguardar la integridad de tu vivienda ante unos inquilinos conflictivos

Precio: aunque es el arrendador quien contrata el seguro de impago, puede repercutir su coste en la mensualidad del alquiler sin que ello implique trámites para el inquilino (a diferencia del aval bancario)

Antes de la contratación se realiza un estudio  de viabilidad de los inquilinos

Quiero contratar un seguro de impago ¿cómo lo hago?

La popularidad de los seguros de impago de alquiler va ‘in crescendo’ y así lo avalan estudios recientes como el publicado por el Observatorio Español del Seguro de Alquiler (OESA) que, al respecto del año 2015, situaba el crecimiento del sector en torno a un 30%. La protección que garantiza y lo sencillo que resulta incorporarlo al proceso de alquiler de una vivienda son suficientes motivos para tener en cuenta esta figura que se perfila como el sustituto perfecto para el aval bancario, y es compatible con otras como las fianzas.

¿Quieres saber cómo contratarlo? Muy sencillo, puedes hacerlo siguiendo cuatro sencillos pasos:

  1. Solicita asesoramiento profesional o contacta directamente con los expertos.
  2. Determina las condiciones particulares en las que quieres contratar el seguro (importe de la mensualidad, cuotas a cubrir…) para elaborar el presupuesto más apropiado.
  3. Aporta la documentación requerida para el Estudio de Viabilidad del Inquilino.
  4. Prepárate para disfrutar del alquiler de tu inmueble con todas las garantías.

Fácil, cómodo y por mucho menos de lo que imaginas. ¿Hablamos?

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