En Cuba la hospitalidad y el humor forman parte del día a día y, aunque pueda parecer que no hay demasiada diferencia cultural con la isla, hay ciertos detalles a tener en cuenta para que la visita sea más cómoda, como hablar de primeras de “usted”. Adáptate al ritmo relajado de la isla y familiarízate con las expresiones locales y la forma de actuar en distintas situaciones, te será de gran ayuda. Antes de ir a Cuba, ¡recuerda que necesitarás un seguro de viaje!
Consejos para evitar malentendidos culturales en Cuba
Consejo 1: Entiende la cercanía cubana
Nada más llegar a Cuba, notarás lo cálida que es su gente. Los cubanos suelen ser amables y cercanos, además de tener mucho sentido del humor. No te extrañe que te llamen “mi amor” o “mi vida” sin conocerte, o que te toquen el brazo o se acerquen un poco para hablar contigo. Esto no tiene connotaciones románticas ni pretenden ser faltas de respeto, simplemente son amistosos a la hora de relacionarse con otras personas.
Es probable que te hagan preguntas personales bastante pronto, no por indiscreción, sino para mantener una conversación. Responde con naturalidad. Eso sí, esa efusividad inicial no implica que te hayan cogido confianza. Al saludar, sobre todo a gente mayor, lo mejor es dar la mano y hablar de “usted” hasta que te digan que les puedes tutear.
Un beso en la mejilla es habitual entre conocidos, mientras que los abrazos se suelen reservar para amigos cercanos. Adáptate al contexto sin invadir espacio, interrumpir o parecer distante.
Consejo 2: Agradece su hospitalidad
Si te invitan a casa de alguien, te han cogido confianza. No hay protocolo que dicte que tengas que llevar regalos, aunque traer una botella de ron, café, dulces o algún detalle de tu país de origen se ve con muy buenos ojos. En Cuba se aprecia la reciprocidad. Durante la visita, los anfitriones te ofrecerán comida o bebida; acéptalo para no parecer descortés.
Todos sabemos que la música y el baile son parte de Cuba. No tienes que saber bailar salsa para participar, basta con que muestres interés y te dejes llevar para integrarte. Recuerda que señalar con el dedo a alguien puede verse como un gesto grosero.
No hace falta decir lo importante que es agradecer cualquier otro gesto que te presten, sea darte indicaciones, que te sirvan en un restaurante, te atiendan en un comercio o te asesoren en un banco. Una sonrisa y un “muchas gracias” dicho con sinceridad es suficiente para que la interacción sea mucho más agradable.
Consejo 3: Adáptate a la “hora cubana”
Los cubanos y las cubanas tienen un concepto del tiempo algo más relajado que en Europa o América del Norte. La “hora cubana” es más flexible, no te frustres si los planes empiezan 15 o 30 minutos más tarde de lo previsto. Ellos tampoco esperan que llegues o te vayas a la hora acordada, las conversaciones también se alargan.
Esta forma de actuar refleja el ritmo de vida pausado del país, que también se extiende a otros aspectos del día a día, como trámites administrativos y transporte público. Las guaguas pueden no llegar a la hora programada, los retrasos son comunes. No te frustres, ten paciencia.
En cambio, en el trabajo o en asuntos oficiales, llegar puntual es señal de respeto hacia los demás, por eso es tan importante diferenciar entre vida social y compromisos formales para evitar causar una mala impresión o situaciones incómodas. Si sabes que por algún motivo vas a llegar tarde a una cita formal, avisa con antelación.
Consejo 4: Evita hablar de temas delicados
Como en todas partes, hay temas de conversación que pueden ser delicados, como la política, la economía, la migración y la religión. Nuestro consejo es evitarlos, mejor no discutir sobre estos temas, especialmente en el trabajo o con personas que no conoces bien. Escucha y, si quieren saber tu opinión, intenta ser diplomático/a y neutral. En España, se suele hablar sin rodeos, sin embargo ser tan directo/a puede verse brusco para los locales.
Por ejemplo, no compares la vida en Cuba con la de tu país o hagas comentarios del estilo “¿Cómo pueden vivir así?”. Muestra respeto en todo momento por muy extrañas o diferentes que te parezcan algunas cosas. Los cubanos son muy resilientes y orgullosos; no presumas de tu poder adquisitivo ni ofrezcas ayuda económica no solicitada. Si lo haces, con discreción.
En cuanto a la religión, recuerda que en la isla conviven catolicismo, protestantismo, espiritismo y religiones de origen africano como la Santería. Es de sentido común respetar estas creencias y nunca hacer bromas o comentarios negativos sobre ellas.
Consejo 5: Pregunta antes de unirte a la cola
Las colas son habituales en Cuba, tanto para comprar artículos en mercados como para hacer trámites. A diferencia de otros países, no siempre están organizadas, no basta con ponerse al final y esperar. Muchas veces usan un sistema “de palabra”.
Si quieres unirte a una, que no te dé vergüenza preguntar en voz alta “¿Quién es el último”. La persona en cuestión te responderá para que sepas dónde colocarte y tú tendrás que hacer lo mismo para ubicar a quien vaya detrás tuyo.
Si te pones directamente al final sin preguntar, quizá no se lo tomen bien o acabes perdiendo tiempo. El personal podría atender a varias personas a la vez y desorientarse o parecer que alguien “se cuele”. Mantén la calma y sigue este consejo para ahorrarte malentendidos. Ver cómo se comportan los locales te ayudará a adaptarte más rápido y a comprender las normas no escritas de cada lugar.
Consejo 6: Familiarízate con sus expresiones
Los cubanos y las cubanas son muy expresivos. Como decíamos antes, son muy de la broma y de la ironía, así que la mayoría de veces no hay que tomarse los comentarios literalmente. Si algo no te queda claro, es mejor preguntar antes de asumir.
Aunque compartimos idioma, en Cuba se utilizan gestos y expresiones con las que está bien que te familiarices antes de viajar. Por ejemplo, “¿qué bolá?” significa “¿cómo estás?”, “asere” es jerga para decir amigo, “guagua” es autobús, “está en candela” es que algo es complicado y “dale” puede ser tanto “vamos” como “adelante”.
Ten en cuenta que ciertas expresiones españolas pueden sonar condescendientes o incluso ofensivas: los diminutivos irónicos o sarcásticos (“problemillas”, “menuda tontería” y similares), así como decir “¡qué fuerte!” para expresar sorpresa puede parecer exagerado.
Preguntas frecuentes
Sí, el regateo es bastante común en la isla, sobre todo en mercados, casas particulares, taxis y bicitaxis. Echa un vistazo de antemano a los precios para saber por donde se mueven durante tu visita, van variando por la inflación. Hazlo con humor y sin insistir demasiado: el objetivo no es ganar a toda costa, es llegar a un acuerdo beneficioso para ambas partes.
Sí, en bares, cafés y similares se espera que dejes propina, normalmente un 10% del total de la cuenta. Puedes ajustar la cantidad según la calidad del servicio. No dejar propina o dejar muy poca puede interpretarse como una falta de respeto. El personal del negocio suele depender de esos ingresos extra. Un simple “gracias” acompañando la propina que consideres se agradece.
En Cuba, puedes hacer fotografías de paisajes, monumentos, paradas de mercado y demás, aunque, por respeto, es mejor que pidas permiso antes de hacerlas a personas. Como ocurre en otros destinos, está prohibido hacer fotos a instalaciones militares, aeropuertos o edificios gubernamentales. Ante la duda, pregunta antes para ahorrarte malentendidos.