mujer haciendo preparativos para alquilar su vivienda

 

 

Cómo reducir el riesgo de impago de alquiler

Los beneficios de alquilar una vivienda en España vienen acompañados de incertidumbre, por lo que es importante seguir ciertos pasos para reducir el riesgo de impago o desperfectos en la vivienda por parte de los inquilinos. Para ello, asegúrate de redactar un contrato detallado y de acuerdo a la ley para mantenerte protegido/a en todo momento, analizar la solvencia de los potenciales inquilinos antes de firmar y de pedir garantías adicionales junto a la fianza.

Para esto y mucho más, el seguro de impago de alquiler te da la tranquilidad y seguridad de que, si surgen imprevistos, puedas cubrir gastos y recuperar tu propiedad con la ayuda legal necesaria para realizar todos los trámites. Recuerda cumplir también con tus responsabilidades como propietario o propietaria, así como incluir cláusulas antimorosidad para persuadir o avisar a futuros arrendadores.

El contrato de alquiler debe estar bien redactado y de acuerdo a la ley, de esta forma, ambas partes saben cuáles son sus derechos y responsabilidades, y es más fácil reclamar impagos o tomar acciones legales para desalojarlos y recuperar tu propiedad lo antes posible si la relación con tus inquilinos acaba siendo distinta a la que esperabas. Recuerda que un buen contrato de alquiler debe incluir: datos personales de ambas partes, descripción detallada de la vivienda, duración, condiciones de renovación, importe de la renta y método de pago, entre otras.

Lo ideal es contar con el asesoramiento legal de abogados expertos en arrendamientos o contratar un seguro de impago de alquiler, como el de Allianz, que incluya entre sus servicios la redacción y revisión de documentos legales. En un caso u otro, contarás con especialistas que revisarán todos los aspectos legales del contrato para que se ajusten a la normativa vigente. Nosotros solo lo ponemos más fácil. Así, el documento estará actualizado, adaptado a ti y a la propiedad en cuestión, evitando errores legales que puedan perjudicarte.

Recuerda que como propietario o propietaria no puedes entrar en la propiedad alquilada sin permiso de los inquilinos, aunque sí puedes acordar con ellos en el contrato la posibilidad de programar visitas anuales para asegurar que todo está en orden. De esta manera, podrás comprobar el estado en el que se encuentra la vivienda, detectar usos indebidos por parte de los inquilinos e identificar deterioros que deba atender cualquiera de las partes.

Antes de alquilar tu vivienda, asegúrate de que los futuros inquilinos pueden pagar el alquiler sin complicaciones. Para ello, se solicita ciertos documentos que demuestren solvencia, es decir, que los inquilinos cuentan con ingresos estables: contrato de trabajo, últimas nóminas, etc. También es aconsejable pedir referencias a antiguos arrendatarios para saber si cuidaron de la propiedad y si fueron puntuales en los pagos. 

El informe de solvencia muestra si los inquilinos en cuestión han tenido deudas o impagos en el pasado para descartar riesgos antes de comprometerte con ellos. La aseguradora valorará internamente si los inquilinos son viables o no de acuerdo a sus ingresos.

nuevos inquilinos mudándose a su vivienda en alquiler

Otra opción que tienes, es consultar ficheros de morosidad, como la Asociación Nacional de Establecimientos Financieros de Crédito (ASNEF) o la Base de Datos de Morosidad Inmobiliaria (BDMI), para saber si los inquilinos tienen un historial documentado de impagos. Puedes añadir una cláusula antimorosidad en el contrato de alquiler como medida disuasoria que te autorice a incluirlo en la base de datos en caso de impago. 

Además de la fianza, puedes pedir garantías adicionales a los inquilinos para más tranquilidad y seguridad durante el contrato de alquiler. Por ejemplo, un depósito de uno o dos meses más de alquiler, o un aval personal o bancario para que un familiar, amigo o entidad bancaria se comprometa a pagar si los inquilinos no lo hacen. Al fin y al cabo, estas garantías son para cubrir posibles impagos o daños de los que la fianza por sí sola no podría hacerse cargo.

Estas son medidas que te protegen como propietario o propietaria, aunque no te aseguran al 100% que recuperes el dinero debido. De nuevo, un seguro de impago de alquiler es la mejor opción para asegurar que seguirás cobrando la renta bajo las condiciones que hayas elegido y te ayudará a gestionar todos los trámites necesarios para resolver la situación lo antes posible. Además, puedes deducirlo en la declaración de la Renta. 

Al alquilar una vivienda, tú también debes cumplir con una serie de obligaciones legales que se especifican en el contrato de alquiler: mantener la vivienda en buen estado de habitabilidad y hacer reparaciones específicas. Con un buen mantenimiento de la propiedad por tu parte, te aseguras cumplir con la ley y de evitar conflictos con los inquilinos. Al fin y al cabo, es cuidar de tu propiedad, la falta de mantenimiento puede suponer daños mayores a largo plazo.

La vivienda en alquiler debe ser estructuralmente segura e higiénica, todos los suministros básicos en buen funcionamiento: agua, electricidad, gas, etc. Si surgen incidencias, como plagas no causadas por los inquilinos, sustituir electrodomésticos incluidos en el alquiler o reparar humedades graves, debes atenderlas tan pronto como sea posible para no generar tensiones que puedan llevar a impagos o, lo que es peor, en acciones legales por su parte. 

El seguro de impago de alquiler es la forma más fácil de protegerte, tanto económicamente como judicialmente, al alquilar una vivienda si los inquilinos por un motivo u otro dejaran de pagar. Como analiza el Observatorio Español del Seguro de Alquiler (OESA): “los seguros solucionan los principales temores de los propietarios de impago, inseguridad jurídica y largos procesos de desahucio, con el valor añadido de las ventajas fiscales”.

Sus principales coberturas son por impago de renta, daños por actos vandálicos, gastos de cerrajero y cerradura por desahucio, asesoramiento jurídico y defensa legal, tanto judicial como extrajudicial. 

En Allianz, te abonamos las mensualidades que los inquilinos dejen de pagar para que tengas la tranquilidad de seguir recibiendo la cantidad acordada en la póliza durante 6, 9 o 12 meses, según las condiciones que elijas. Además, la póliza también incluye cobertura para gastos de suministros de agua, luz y gas, hasta el límite contratado. 

Con tu seguro de impago de alquiler, podrás consultar telefónicamente dudas relacionadas con el alquiler de la vivienda, además de contar con defensa y reclamación de contratos, también frente a la comunidad de propietarios, defensa frente a otros seguros, defensa penal y más. Si los inquilinos dejan de cumplir con sus obligaciones, te ayudamos con el proceso de desahucio. 

Si los inquilinos causan daños intencionados a tu propiedad, tu seguro de impago de alquiler también se encarga de cubrirlos, así como del cambio de cerradura y de los servicios de cerrajería. 

Dado que el propietario o la propietaria de la vivienda que estará disponible en alquiler es la que se beneficia directamente de las ventajas de contar con un seguro de impago de alquiler, recae en él o ella contratarlo y hacerse cargo del pago de la cuota. 

Te pediremos una documentación u otra dependiendo del perfil de los inquilinos, por ejemplo, es distinta para asalariados, autónomos o pensionistas. En este artículo encontrarás un poco más de información. Una vez recibida, te daremos nuestro veredicto en menos de 24 horas.

Sí, nuestro seguro de impago de alquiler cubre hasta 100 € en gastos de limpieza después del desahucio de acuerdo a las condiciones establecidas en la póliza. Así, junto a la cobertura por actos vandálicos, te ayudamos a que la vivienda vuelva a quedar en buen estado. 

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