Turismo rural por Europa: un viaje diferente

Aunque la fórmula está plenamente asentada en nuestro país, hace tiempo  que el turismo rural dejó de ser patrimonio exclusivo del territorio nacional. Si bien es cierto que los viajes por Europa suelen tener a las grandes capitales como destinos predilectos, cada vez con más frecuencia, los viajeros exploran otras alternativas en línea con la creciente conciencia medioambiental, la apuesta por la sostenibilidad, la preocupación por la revitalización de los entornos rurales o, sencillamente, el anhelo de escapar del bullicio propio de las grandes ciudades en un entorno natural más allá de nuestras fronteras.

Y es que, en la práctica, la motivación para emprender un viaje de turismo rural es común en diferentes países: disfrutar de la tranquilidad y el contacto con la naturaleza. Sin embargo, elegir un lugar recóndito en el viejo continente ofrece el atractivo añadido de explorar territorios muy diferentes a los que ofrecen las tradicionales escapadas rurales por España. Si añadimos a la magia de contemplar un cielo cuajado de estrellas, al crepitar de una buena fogata en una cabaña en la montaña o al hecho de dejarse arrullar por el sonido de los ríos, la posibilidad de hacerlo a miles de kilómetros de casa, la ecuación puede ser perfecta.

Además, teniendo en cuenta que los viajes por Europa suelen despertar ciertos recelos entre quienes buscan un destino familiar, las vacaciones con niños en un hotel rural del viejo continente son una alternativa que se antoja de lo más seductora. ¿Quieres salirte de los habituales circuitos por Europa y vivir la experiencia de un turismo rural alternativo? Aquí tienes algunas recomendaciones y peculiaridades de las casas rurales que podrás descubrir en el continente europeo.

Hay distintos criterios que puedes aplicar a la hora de elegir entre los múltiples destinos que ofrece Europa, tantos como diferencias entre unos países y otros. La presencia de un entorno natural será común a todos ellos y, sin embargo, otros factores como el idioma, la climatología o las horas de luz pueden pesar a la hora de decantarte por un espacio u otro.

¿Buscas el encanto de un parque nacional, conocer algunos de los más famosos lagos de Europa o, sencillamente, un viaje a la naturaleza sin tener que incluir un punto determinado? Las suaves temperaturas de la Isla de Gozo, en Malta, son perfectas para disfrutar de una riqueza natural delimitada por espectaculares acantilados y playas de lo más relajantes aunque, si lo que buscas es prescindir del turismo de plata, la región de Örség en Hungría no es mala opción. Colinas, valles, bosques y manantiales son algunos de sus atractivos naturales, algo de lo que también disfrutarás si te decantas por una zona más montañosa como Florina en Grecia.

El paisaje de Sveti Martin na Muri, en Croacia tampoco tiene nada que envidiar a los anteriores y es que este enclave cercano a la frontera con Eslovenia y Hungría puede presumir de preservar su patrimonio natural y ofrecer al visitante unos paisajes de incuestionable belleza. Si la zona no te convence, siempre puedes apostar por una escapada rural en alguno de sus nueve parques nacionales repartidos por todo el país, entre ellos, el parque nacional de los Lagos en Plitvice, el Parque nacional Krka o Kornati, un parque nacional ideal para los amantes de la navegación.  

Otra de las claves de unas vacaciones rurales es, sin duda, el alojamiento. Dado el arraigo del turismo rural en nuestro país, la oferta de hoteles y casas rurales es tal que cuesta no dar con un destino atractivo aunque, en ocasiones, la competencia llega a reinventar estos espacios hasta el punto de hacerles perder atractivo (pero eso es otra historia). Sea como fuere, cada país es un escenario único y el turismo rural en Europa ofrece, también, ciertas diferencias en el capítulo del alojamiento.
Pueblo de la bretaña francesa
En la vecina Francia, otro de los países de gran tradición en términos de turismo rural en Europa, la oferta pasa por tres tipos de alojamientos rurales principalmente: los Logis de France, los Gîtes Ruraux y las Chambres d’Hôtes, repartidos por todo el país y con sus propias peculiaridades consecuencia de su condición de casa u hotel rural.
En Suiza, Irlanda, Austria e, incluso, Finlandia, es posible encontrar multitud de granjas reconvertidas en casas rurales que ofrecen el atractivo de la tradición de las construcciones originales, pero perfectamente adaptadas para pasar unas vacaciones con niños, viajes en grupo o con amigos.
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