Siete cosas que ver en Salamanca

Salamanca fue una de las principales ciudades de España en época medieval, lo que ha supuesto que entre en su haber haya una gran cantidad de patrimonio histórico y cultural, tanto es así, que en 1988 la UNESCO declaró a la ciudad vieja Patrimonio de la Humanidad.

Por todo esto, sobran los motivos para escaparse a Salamanca y disfrutar de su arte, su historia, su gastronomía y por supuesto, de sus gentes. Hoy os contamos 7 cosas que ver en Salamanca.

La ilustre universidad de Salamanca, que en 2018 celebra su 800 cumpleaños, tiene el record de ser la más antigua en activo de España y la 5ª de Europa. La fachada de su edificio principal es uno de los máximos exponentes del plateresco. Esta fachada combina elementos renacentistas como los actos conopiales de las puertas con elementos más tradicionales del gótico como los pináculos o la crestería que la remata. Según la tradición, los estudiantes que consigan localizar entre la abigarrada decoración la figura de una rana que reposa sobre una calavera tendrán éxito en sus estudios.

Lugar de encuentro de los salmantinos, esta gran plaza, sede del ayuntamiento, es uno de los puntos neurálgicos de la ciudad. Su diseño corrió a cargo de Alberto de Churriguera, quien se inspiró en el cuadrilátero porticado de la Plaza Mayor de Madrid aunque con unas medidas algo mayores que la de la capital.

 Entre cada uno de los arcos de medio punto de los soportales que circundan la plaza, se sitúan unos medallones en los que aparecen diferentes personajes ilustres.

Plaza Mayor de Salamanca
Este palacete es el único ejemplo del modernismo arquitectónico de la ciudad. Su galería acristalada y su gran bóveda de vidriera son dos de los principales atractivos de este magnífico inmueble. Actualmente podemos ver en su interior el Museo de Art Nouveau y Art Déco.
Un antiguo palacio urbano de estilo gótico tardío mezclado con elementos platerescos. Su nombre se debe al hecho de que su fachada principal y la parte superior de un lateral están cubiertas de conchas de vieira esculpidas en piedra. En la actualidad este edificio alberga una biblioteca pública.
Así es esta ciudad, no tiene una, sino dos catedrales, aunque ambas están unidas. La primera de ellas, la más antigua, es conocida como Catedral Vieja y es de transición del románico al gótico. La segunda y más moderna, la Catedral Nueva, es de los siglos XVI al XVIII y aúna el estilo gótico tardío, renacentista y barroco. En la fachada plateresca de esta última podemos encontrar figuras añadidas en tiempos modernos como son un astronauta o un dragón con un helado.
Se trata del jardín en el que, según parece, Fernando de Rojas, autor de La Celestina, ubicó el trágico idilio entre los protagonistas de la novela. En su interior, una estatua que representa a la alcahueta recuerda la obra. Este jardín situado junto a las murallas de la ciudad, ofrece unas magníficas vistas del río Tormes y la Catedral.

Aunque los orígenes de este convento se remontan a mediados del siglo XII, el la actual edificación de estilo gótico plateresco data del XVI. Destaca su fachada que fue diseñada como una portada-retablo donde, bajo una pequeña bóveda de cañón, se disponen los elementos decorativos en 4 entrepaños horizontales separados por cornisas y subdivididos a su vez por falsas pilastras.  En la zona central del lienzo inferior encontramos la puerta de entrada, mientras que en el resto de la fachada se distribuyen diferentes relieves y figuras de pasajes bíblicos y personajes religiosos, al igual que en un retablo.

 Por su parte, en el interior de la iglesia, encontramos el auténtico retablo, una obra barroca del famoso escultor José de Churriguera, otra de los grandes atractivos de este monumento junto al Claustro de los Reyes.

Convento de San Esteban
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